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Escrito por PAZatista
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domingo, 07 de junio de 2009 |
CRECIMIENTO IMPERSONAL El crecimiento personal está de moda. Una ola de espiritualidad recorre las sociedades burguesas. LLama la atención que se utilice el concepto de "crecimiento" para hacer referencia a un proceso supuestamente espiritual. El crecimiento es un proceso orgánico, físico, de mera suma o adición. Crecer es hacerse más grande, más fuerte, más poderoso. El término adecuado sería desarrollo, pues remite a una idea de mejora de las cualidades intelectuales, cognitivas y sensibles.El paralelismo entre este fenómeno socio-espiritual y las recetas neoliberales es espectacular. Bajo un colágeno astutamente camuflado de espiritualidad, se estimula el poder personal, las "herramienta para triunfar". En las colmenas donde la vida se transforma en negocio, lo mismo te apañan un experto en usura legal, como en exterminios colaterales o espiritualidad útil e inteligente. El negocio es la negación del ocio, que es una pérdida de tiempo, esta es la primera lección que debe aprender el aspirante a gurú. La promiscuidad conceptual ha contaminado de palabrerío economicista la espiritualidad humana. Un error de bulto, impropio de seres superiores. Los maestros de secano se han retratado como lo que son: unos sacamantecas. Un fin de semana de meditación, ayuno y abstinencia... te sale por un ojo de la cara. Eso sí, se crece una barbaridad, sobre todo la cuenta corriente del maestro. La espiritualidad no crece, se desarrolla. Crecer es un proceso sustancialmente igual en el mundo orgánico y en el inorgánico, lo que da idea de su impersonalidad. Los dinosaurios crecieron muchísimo, pero no escribieron las Mil y Una Noches. El crecimiento personal no es otra cosa que egolatría.Si quieres fundir al instante la superioridad técnica de los maestros del crecimiento impersonal basta con mentarles la abolición de la propiedad privada (son de clase media para arriba) o el desplome de la Bolsa. Verás qué pronto se olvidan de los mantras para llamar a su corredor de Bolsa. Matrix ha captado perfectamente el nihilismo anestesiante de esta filosofía, al igual que sucede con los hONGos. A partir de ahí, la proliferación de "mutantes impersonales" y hONGos alucinógenos ha sido exponencial. En las "Enseñanzas de Don Juan", el chamán advertía a Carlos Castaneda de los peligros que corría durante su iniciación al conocimiento. Ante todo, le prevenía frente a los fantasmas devoradores de la energía ajena. Como el neoliberalismo, estos fanstasmas son capaces de disfrazarse de niño abandonado, de mecenas, de mujer enamorada, de juez amiguete... No te dejes engañar por esos tristes espectros en busca de sustanciación, de alguna verdad interior.
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Modificado el ( lunes, 09 de noviembre de 2009 )
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