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Escrito por Karl Ox   
miércoles, 30 de abril de 2008

LIBERTAD vs COMUNIDAD           

Un debate esencial en toda formación política es su concepto de Libertad.

El discurso dominante, moderno, de filiación liberal, afirma que la libertad se concreta en la defensa de los derechos individuales, salvaguardados por el Imperio de la Ley y del derecho natural. El discurso derrotado, antiguo, de filiación comunal, considera que las personas completan y desarrollan su naturaleza únicamente cuando participan en la cosa pública.  

         La libertad moderna es de carácter instrumental y su modelo relacional individualista. Por su parte, la libertad antigua pone el acento en la ética personal y su modelo relacional es comunalista. Según los liberales el concepto antiguo de libertad somete al individuo a la comunidad. Para los comunalistas, la libertad de los modernos, entra en fricción permanente con los derechos del vecino.

          Ambas visiones son antagónicas y excluyentes. La pregunta es: ¿Cuál es la libertad de Verdes y Pobres? ¿La de los modernos o la de los antiguos? ¿La liberal o la comunal?

           El debate sobre la libertad no es un adorno académico sino que pertenece al reino de la vida, por tanto, lo valoraremos desde la perspectiva de la Biodiversidad, factor ecopolítico decisivo.

           Para la Biodiversidad ecopolítica lo relevante son los Pueblos (especies en lenguaje naturalista) y, dentro de ellos, las Personas (individuos en lenguaje naturalista), por este orden. Pueblos y personas diferentes, iguales en derechos.

           Así pues, el comunalismo asume el postulado liberal sobre libertad individual e igualdad en derechos, soporte de la democracia moderna. ¿Pero asume el liberalismo la visión comunalista sobre igualdad de los Pueblos?  Porque, cuando Pueblos enteros no gozan, ni remotamente, del "sagrado" derecho que sí asiste a los individuos, resulta difícil creer en la democracia. 

          Para la Biocracia, los pueblos, al igual que las personas, son iguales en derechos y diferentes entre sí. Una persona de 100 kg de peso no goza de más derechos que otra de 50 kg. El derecho no guarda relación con la cantidad de kilos, de centímetros, de ceros en la cuenta corriente, con el color de la piel, con la fe o el ateísmo. Pueblos y personas son independientes de magnitudes cuantitativas.          

           La democracia genuina es el gobierno de los pobres -siempre mayoría- para protegerse de los intereses utilitaristas de la minoría rica. Para los ricos y aspirantes a ricos, la democracia es subversiva por su contenido igualitario. Para los pobres, en cambio, la Democracia es su multinacional. Será responsabilidad del pueblo preservarla y mejorarla; el rico, simplemente, la utilizará en función de sus intereses.             

         En cuanto al discurso económico, la libertad material, VyP lo funda en la Termoeconomía.

         El soporte de la libertad moderna es una fe pueril, contra toda lógica, en el crecimiento perpetuo. El Mercado debe ser libre porque nos hace ricos, con la ayuda de nuestros ejércitos. Es una libertad fundada en la capacidad tiránica de imponerse al "otro". 

      Sin embargo, como podemos verificar en estos tiempos de crisis, los liberales son los primeros en pedir la intervención del Estado. La conclusión es que el mercado libre se alimenta de esclavos.  La libertad individual es una petulancia tecnológica. Seguimos siendo seres sociales. Un mono solitario es un mono muerto.  

      En un contexto de ganancia y lucro ilimitados el modelo termoeconómico es inviable. Solo cuando los recursos y su gestión sean propiedad pública podremos comenzar a hablar con propiedad de termoeconomía o sostenibilidad. 

        Somos miembros de la única Especie humana en el único planeta Tierra. Esto debería bastar para que prevalezca la Comunidad sobre el Individuo. Así fue durante casi un millón de años y aún hoy podemos observarlo en sociedades paleolíticas supervivientes, auténticas profetas del pasado. En estas culturas, el ánimo de lucro y y la riqueza misma son antisociales, atentan contra la supervivencia de la comunidad. Si el lucro fuera una conducta “natural”, como alegan los liberales, nuestra Especie jamás habría alcanzado el Neolítico. 

         En consecuencia, la respuesta de Verdes y Pobres al dilema sobre la libertad se enmarca en una pobreza relativa o sencillez voluntaria, que nos permite alcanzar la supervivencia comunal cómodamente, sin la angustia y el miedo a la escasez, verdadero sustrato paranoide de la mentalidad liberal de acumulación. 

Modificado el ( martes, 20 de octubre de 2009 )
 
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